EL COMIENZO
 La vida del ingeniero LUIS CARLOS
SARMIENTO ANGULO se
confunde con la de la Organización que lleva su nombre
y de la cuál es su creador e impulsor principal: la más
grande firma urbanizadora y constructora de Colombia.
Bachiller a los 15 años de edad e ingeniero civil de
la Universidad Nacional a los 21, sus calificaciones le brindaban
la oportunidad de una beca para proseguir sus estudios en los
Estados Unidos. Pero llevaba varios meses trabajando para Santiago
Berrío González, ingeniero antioqueño y
se había casado con la señorita Fanny Gutiérrez
en enero de 1955. Su grado reciente le permitía el ascenso
a una subgerencia, por lo cuál decidió quedarse
y desde su cargo supervisó obras como la construcción
de carreteras, entre ellas la de Bogotá a Choachí y
la de Cúcuta al Catatumbo, así como de los tramos
del Ferrocarril del Atlántico entre Gamarra y San Alberto,
y entre La Dorada y Puerto Nare.
El 13 de junio de 1956 fue una fecha clave en la fijación
del destino de este joven ingeniero bogotano, el penúltimo
de nueve hermanos, que ya había ganado experiencia profesional
en múltiples frentes, trabajando en firmas constructoras
desde sus épocas de estudiante, para ayudarse económicamente.
Ese día, una pandilla de bandoleros armados, que decían
tener móviles políticos, secuestraron y dieron
muerte a Santiago Berrío González. Ese asesinato
se produjo en el sector donde Berrío inspeccionaba personalmente
la marcha de las obras que hicieron posible la conexión
ferroviaria entre el litoral Atlántico y la capital de
la República; y llevó a la liquidación
de la empresa contratista. Sarmiento fue encargado, a pedido
de los socios y herederos familiares, de la liquidación
correspondiente. Con el dinero de las prestaciones sociales
como capital, por un monto de diez mil pesos, tomó la
determinación de trabajar por cuenta propia.
A fines de 1956, Sarmiento Angulo abrió su primera oficina
en el edificio Henry Faux de la Avenida Jiménez, frente
al templo de San Francisco y a la Gobernación e Cundinamarca.
El arriendo costaba cien pesos mensuales, y ello hacía
tolerable que fuese solamente de 15 metros cuadrados y no tuviese
vista a la calle. Para obtener trabajo, analizó las licitaciones
abiertas y eligió algunas orientadas a la construcción
de obras públicas, que por ser pequeñas o estar
localizadas en sitios en donde imperaba la violencia política,
no alentaban la presentación de ofertas por parte de
los grandes contratistas. Esta táctica le funcionó y
obtuvo su primer contrato: la construcción del Colegio
María Auxiliadora, en Villapinzón, Cundinamarca.
A medida que llegaban mas contratos, Sarmiento necesitaba mayor
capital y decidió gestionar un primer préstamo
bancario en el hoy desaparecido Banco de los Andes por la suma
de $4.000.oo, el cual le fue negado.
Transcurridos tres años, y habiéndose enfrentado
a 18 contratos de toda clase de obras, como alcantarillados,
acueductos, redes telefónicas y de energía, construcción
y pavimentación de calles en Bogotá, construcción
de escuelas, plantas industriales y vivienda en serie por contratos
con la Caja de Vivienda Militar y la Caja de Vivienda Popular,
Sarmiento juzgó aconsejable crear una Organización
para ensanchar el radio de sus labores y para ello invitó a
sus amigos y compañeros de carrera René Salazar
y Enrique Santamaría a participar como socios de su naciente
empresa. Tenía para entonces 2 oficinas con vista en
el edificio Henry Faux.
PRIMEROS AVANCES
La experiencia de la Organización fue enriqueciéndose
en materia de obras públicas y de vivienda y comenzó a
pensarse en una urbanización por cuenta propia, lo que
imponía contar con recursos más amplios de capital.
Sarmiento había invertido parte de sus primeros ahorros,
por consejo de su hermano Arturo, pionero del cultivo del algodón
nacional, en comprar una finca en la región de Codazzi,
cuyo desarrollo se iniciaba; tenía 350 hectáreas
pero apenas 50 desmontadas. Viajaba todos los fines de semana
que podía, e invertía en ella lo que producían
las cosechas. Ya se había trocado la proporción
inicial, y la finca tenía 300 hectáreas en cultivos
cuando decidió venderla en 1961. La Organización
había elegido un terreno de diez fanegadas y procedió a
negociarlo. El propietario propuso que le comprasen el 40 por
ciento del lote, con opción de un año sobre el
resto. Aceptó las condiciones, y en las cuatro fanegadas
que así obtuvo había que proceder a construir
lo m ás pronto posible.
Surgió entonces la idea de utilizar el sistema, recientemente
establecido por el Gobierno, de financiación compartida
de vivienda, llamado Plan P-3. Consistía en que el valor
de una casa se costeara por partes iguales entre tres, el Instituto
de Crédito Territorial, la firma urbanizadora cuya intervención
aprobara esa entidad oficial, y el comprador, concediéndole
a éste último un plazo de diez años para
pagar su saldo por mensualidades. La Organización había
adelantado ya estudios para urbanizar el lote, y Sarmiento solicitó a
ICT ser considerado para la primera concesión de contratos
P-3, la cuál le fue adjudicada para la construcción
de 100 casas. Eran casas de dos pisos, con sala-comedor y cocina
en la primera planta, tres alcobas y baño en el segundo
piso. Aquellas casas se vendieron a $33.000, con cuota inicial
de $11.000.
Al año Sarmiento compró las seis fanegadas restantes,
utilizándolas para 200 viviendas más. La urbanización
recibió el nombre de El Paseo.
URBANIZAR
La Organización acometió urbanizaciones que abrieron
al desarrollo diversos sectores capitalinos. Cuando se inició,
en 1966 la Urbanización Las Villas, en terrenos sobre
la antigua carretera a Suba, parecía muy retirada del
centro. El proyecto se financió con los recursos obtenidos
como fruto de las urbanizaciones anteriores y de otros contratos,
pues seguían aceptándolos en frentes muy variados.
Era su obra No. 55.
En 1968 se aplicó por segunda vez el sistema P-3 en
la Urbanización San Andrés, con financiación
parcial del ICT y de otras soluciones de crédito. Hasta
1969, la Organización ejecutó, además de
sus propios proyectos, obras por cuenta de terceros, tanto en
el ramo de las obras públicas como en el de la vivienda.
Los últimos contratos públicos fueron entre otros,
la construcción de un sector de la avenida 68, desde
la Avenida 1° de Mayo hasta la Carretera del Sur, la construcción
de la Avenida Ciudad de Quito, desde la calle 63 hasta la calle
68, con la canalización del río Salitre en ese
mismo sector.
POR CUENTA PROPIA
Para 1969, la Organización Luis Carlos Sarmiento Angulo
Ltda, ya instalada en su sede del Edificio Internacional, concentró su
capacidad económica y de trabajo en actividades autofinanciadas,
y mas tarde como accionista de otras empresas. Es así como
en 1970, la OLCSAL fue socia fundadora de la Compañía
de Seguros Alfa, en 1973 de la Corporación de Ahorro
y Vivienda Las Villas, y en 1974 de la Corporación Financiera
de los Andes. Asimismo contribuyó al desarrollo y progreso
del Banco de Occidente y de los Almacenes de Depósito
Al-Occidente, desde 1972.
En segunda década de labores, la firma había
multiplicado el número de urbanizaciones que hoy integran
barrios muy populosos de Bogotá: Villa Adriana, Villa
Sonia, Villa Luz, Villa del Rosario, Villa Claudia, Villa del
Prado, Villa del Río, Villa de Magdala y muchas otras
más.
La actividad urbanizadora de la firma se intensificó desde
septiembre de 1972, cuando fue establecido el sistema de Unidades
de Poder Adquisitivo Constante, UPAC. Para entonces, en el país
se crearon diez grandes entidades crediticias para estudiar
solicitudes con destino a la vivienda familiar. La OLCSAL fue
la primera en vender una urbanización por el sistema
UPAC, Villa Sonia, y aunque se expresaron en su momento y se
continua criticando mucho la figura, sin duda se debe reconocer
que las UPACs dieron una importante solución a una necesidad
social del momento.
Para 1978, las estadísticas disponibles, publicadas
por el Centro Nacional de Estudios de la Construcción,
CENAC, mostraban como el Instituto de Crédito Territorial
y la Caja de Vivienda Popular, adelantaban alrededor de 13.000
unidades de vivienda en Bogotá. El sector privado, por
su parte, estaba construyendo para la misma época 12.500
soluciones de vivienda. De las viviendas dirigidas a las clases
medias, 2.200, o sea cerca del 60% correspondía a programas
de la OLCSAL.
Durante los años ochenta y parte de los noventa, la
Organización continuó su labor en el sector, con
la construcción de dos desarrollos de interés
social: Villa de los Sauces y Villa de los Alpes, dirigidas
a satisfacer la demanda de vivienda de los sectores mas populares
de la capital. Luego vino la construcción de 8 complejos
mas de vivienda, incursionando en el concepto de vivienda multifamiliar.
En esos años se edificaron las urbanizaciones: Villa
de Aranjuez, Villas del Mediterráneo, Villa Mayor, Villa
del Pilar, Villas del Madrigal, Villa del Río, Villas
de Granada y Bulevar Las Villas.
LA CRISIS DE LA CONSTRUCCIÓN
La construcción era, hasta la mitad de los noventa uno
de los motores de la economía colombiana, pero en 1996
comenzó a debilitarse y se redujo el número de
licencias otorgadas para construir. Los tipos de interés
subieron hasta un 50% en 1998, dificultando la financiación
de la actividad. El número de desempleados se disparó alcanzando
el 20,1% en 1999 y la cartera de créditos del sistema
financiero comenzó a deteriorarse, especialmente las
de las Corporaciones de Ahorro y Vivienda.
En 1999 el terreno construido disminuyó a 5,7 millones
de metros cuadrados frente a los 14 millones construidos en
1995, lo que supuso un descenso del 59,2% con respecto a 1995
y un 40,4% menos que lo edificado durante todo 1998 (Departamento
Administrativo Nacional de Estadística - Dane).
Muchas de las empresas de construcción entraron en concordato
y la gran mayoría quebraron y debieron ser liquidadas.
La construcción se paralizó, pero la OLCSAL le
hizo frente a la crisis gracias al respaldo que tenía
en el sector financiero y redireccionó su camino dedicándose
a las obras de urbanismo de conjuntos residenciales y comerciales
construidos y a la construcción y adecuación de
las oficinas de Bancos y Corporaciones, actividad que continúa
desarrollando hasta hoy.
EL BANQUERO
En 1994 la OLCSAL fue sometida a un proceso de reconversión
para separar sus diferentes actividades: construcción,
finanzas y telecomunicaciones: La construcción siguió en
cabeza de la OLCSAL a través de la Empresa Viviendas
Planificadas S.A.; creó un holding encargado del manejo
de su negocio financiero, Grupo Aval Acciones y Valores S.A.,
una sociedad de carácter comercial, y en cuanto a las
comunicaciones, fundó en 1994 una compañía
de telefonía celular "Cocelco " la cuál
vendió seis años después, en el año
2000, a la firma estadounidense BellSouth Corp.
La incursión en el sector financiero de Luis Carlos
Sarmiento Angulo se remonta a 1972, cuando la OLCSAL adquiere
el Banco de Occidente y los Almacenes de Depósito Al-Occidente.
Hoy en día cuenta con Fiduciaria de Occidente, Leasing
de Occidente, Valores de Occidente, Banco de Occidente Panamá S.A.
and Occidental Bank and Trust International, Nassau y Corficolombiana.
El 13 de octubre de 1972, la OLCSAL se constituye en socia
fundadora de la Corporación de Ahorro y Vivienda Las
Villas (desde el año 2000 Banco AV VILLAS), y en 1974
de la Corporación Financiera de los Andes. Desde su creación,
AV VILLAS se especializa en la financiación del sector
de la construcción y participa de manera integral como
fuente de capital tanto para el constructor como para el comprador
final de inmuebles. A principios del año 2.000 se fusiona,
absorbiendo a la Corporación de Ahorro y Vivienda Ahorramas,
entidad que había sido creada en diciembre de 1.972.
En 1987 el Banco de Bogotá entra a formar parte de
las empresas de propiedad de la OLCSAL consolidando su desarrollo
y proyección dentro del sistema financiero. En 1990,
a la luz de la reforma financiera (Ley 45 de 1990), el Banco
de Bogotá establece nuevas filiales en Colombia como
son: Fiduciaria Bogotá, Leasing Porvenir y Fondo de Pensiones
y Cesantías Porvenir. Posteriormente adquiere el 76%
del Banco del Comercio, el cuál se fusiona con el Banco
de Bogotá, incorporando así con este proceso a
la Compañía de Bolsa del Comercio (actualmente
Valores Bogotá S.A) y al Banco del Comercio Panamá.
Este último más adelante se convertiría
en Leasing Porvenir Panamá.
En 1996, el Gobierno Nacional coloca en venta sus acciones
del Banco Popular. Así, el 21 de noviembre de 1996, la
OLCSAL, a través de la Sociedad Popular Investment Ltda.
adquiere el banco. Desde ese momento, comienza su etapa de privatización,
de cambio de esquemas para adaptarse a nuevas políticas
administrativas y comerciales.
A finales de 1998 el Banco de Bogotá compra
el 24.95% de las acciones en circulación en
la Corporación Financiera de los Andes (CORFIANDES)
y la Corporación Financiera Colombiana adquiere
el 98.98% de la Corporación Financiera Santander
(CORFISANTANDER); posteriormente en febrero la Corporación
Financiera Colombiana se fusiona respectivamente
con INDUFINANCIERA y en marzo con CORFIANDES y CORFISANTANDER.
GRUPO AVAL
El 7 de enero de 1994, se constituyó la sociedad "Administraciones
Bancarias S.A.", la cuál, después de varios
cambios, recibió, en enero de 1998, el nombre de "Grupo
Aval Acciones y Valores S.A.", el cuál conserva
hasta hoy.
El Grupo controla, entre otras, cinco de las entidades: Banco
de Bogotá, Banco de Occidente, Banco Comercial AV Villas,
Administradora de Fondos de Pensiones y Cesantías Porvenir
y Leasing de Occidente.
La crisis económica, que alcanzó su punto álgido
en 1999 cuando la economía se contrajo en un histórico
4,29 por ciento, provocó la liquidación y fusión
de unas 70 financieras y un salvamento gubernamental de hasta
6.000 millones de dólares, desde que empezó en
1998.
Contrario al camino seguido por banqueros colombianos de entregar
el control de sus firmas a grandes jugadores mundiales o abrazar
el salvamento del gobierno, Sarmiento nunca optó por
vender alguna de sus financieras, ni siquiera en la ola de compras
desatada por los dos mayores bancos de España.
Los resultados de esa política no podían ser
mejores. Las entidades que conforman el portafolio de inversiones
de Grupo Aval, han estado siempre ligados a una política
sana de reinversión de dividendos y administraciones
conservadoras y ortodoxas. Aún en las circunstancias
adversas por la que atraviesa la economía colombiana,
el consolidado de las instituciones financieras subordinadas
del Grupo Aval, arroja uno de los mejores resultados del sistema
financiero colombiano.
FUNDACIÓN LUIS CARLOS SARMIENTO
ANGULO
En 1993, Luis Carlos Sarmiento Angulo decide fundar
una entidad sin ánimo de lucro que lleva su nombre
y cuyo objetivo era canalizar las múltiples donaciones
que Sarmiento y su familia hacían en diferentes frentes,
en apoyo a las comunidades menos favorecidas.
Es así como, en su Consejo de Administración,
tienen asiento el propio Sarmiento, quien lo preside, su señora
y sus hijos, vinculándolos de esta manera al aporte social
que, en el entendido de su fundador, debe hacer al país
todo colombiano. Cabe anotar, que a diferencia de muchas entidades
de objeto similar, que perciben un porcentaje de las utilidades
de las empresas de los grupos económicos, Sarmiento decidió que
todos los recursos para ejecutar los programas de la Fundación
provinieran de su propio peculio y del de su familia; lo anterior,
sin perjuicio de los programas de inversión social que
adelanta por separado, cada una de las entidades de Grupo Aval,
y de aquellos que hace de manera personal el Doctor Luis Carlos
Sarmiento Angulo.
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